Nuestro duro lecho ahora debemos compartir
Aunque ha de parecernos cubierto de plumas, si tu protección yace sobre el pesado y mohoso aire de las cavernas
Habrá de oler a bálsamo si se encuentra tu sonrisa
Habrá de acunarnos la voz de la niña del lago

No hay comentarios:
Publicar un comentario