Belfast Confetti
De repente, mientras la manifestación avanzaba, llovían signos de exclamación, tuercas, cerrojos, clavos, llaves de coche.
Una fuente de símbolos rotos.
Y la explosión misma -un asterisco en el mapa- esta línea separada por guiones, un estallido.
Fuego rápido estaba intentando completar una frase en mi cabeza, pero seguía tartamudeando, todos los callejones y calles secundarias bloqueadas con puntos y puntos y comas.
Conozco este laberinto tan bien - las calles Balaclava, Raglan, Inkerman, Odessa-
¿Por qué no puedo escapar?
Cada movimiento tiene su puntuación. La calle Crimen sin salida otra vez.
Armas, verjas, máscaras antidisturbios, walkie-talkies. ¿Cómo
me llamo? ¿De dónde vengo? ¿A dónde voy? Una
descarga de signos de interrogación
Ciaran Carson o la poesía de la violencia cotidiana.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario